Feeds:
Posts
Comentários

Archive for the ‘Poemas’ Category

Não saber

se é de veludo ou de arame

o ciúme-carinho

das tuas mãos

se espinhos a língua roxa

de tão vermelha

e músculo por músculo

e tudo o que me condena no olho teu

eu gosto

também de embaralhar o que sinto

num enforcado grito

meu coração que você tem lambido

no pé da minha orelha

eu gosto

da sua queixa

e de perder o rumo como se fosse o mundo

teu nome de quantas letras

eu gosto

como vespa

que não sabe a dor que deixa

e nada explica o veneno

você

os longos trompetes hindus

e a nossa vida

Anúncios

Read Full Post »

Antes de entrar outubro

o lábio manuseará

o desejo mamute

e pousará

na madrugada verde

sua canção

 

Read Full Post »

Você sempre quis ter uma dentadura de cão

e mesmo babava

a uma simples lambida

num osso de bicho morto qualquer

Você sempre quis ter um gosto

na divisão silábica

de cada palavra

que o rabo de vento do último vagão do metrô

arrasta

Você quase sempre

esteve presente

entre a mordida dos lábios

e o uivo-fricção dos trilhos

É tanta a ingenuidade da armadilha

que é com riso que você pisa

o descaramento

do que antes foi amada reticência

e que agora brota sob os pés

como encardidas e repetidas listras

de escada-rolante

Read Full Post »

LA ESPONJA

LA ESPONJA

 

Si en un plano colocamos un cierto número de pasillos y galerías que se crujan y se comunican, obtenemos un laberinto. Si a este laberinto le conectamos por todas partes, arriba, abajo y a los lados, otros laberintos, es decir otros planos de pasillos y galerías, obtenemos una esponja. La esponja es la apoteosis del laberinto; lo que en el laberinto es todavía lineal y estilizado en la esponja se ha vuelta irrefrenable y caótico. En la esponja la materia galopa hacia afuera, repelente a cualquier centro. Es dispersión pura. Imaginemos una manada de animales que huyen del ataque de un felino y, dentro de esa manada, a un grupo de individuos situados bastante lejos de la fiera pero no por ellos menos aterrorizados. Ese trozo de manada marginal pero no periférico, cargado de (error pero relativamente a salvo, es una esponja, mezcla de delirio e invulnerabilidad.

Es esa mezcla lo que nos hace sentir que la esponja es la herramienta menos dueña de sí misma, la más exterior, la que no guarda nada y la más nirvánica. Sus miles de cavidades y galerías son como la disgregación que en cualquier estallido precede la pulverización final; su asombrosa falta de peso es ya un principio de caída y ausencia. Frente a eso, la ligereza de una pluma de ave tiene escaso mérito; está demasiado conectada con su pequeñez; es una ligereza que se constata pero que no sorprende. La de la esponja, en cambio, es una ligereza heroica.

Esa ligereza es prueba de su total disponibilidad y entrega. Incluso, de tan extrema, esa entrega parece tomar la forma de una rapacidad insaciable. La esponja chupa y absorbe, pero no tiene ningún receptáculo fuera de ella misma en donde guardar lo absorbido. No tiene aparato digestivo. No procesa nada, no retiene nada, no se adueña de nada. Tan sólo es capaz de prestarse hasta el último retículo. ¿Para qué? Ni ella lo sabe. Por eso no habla, confabula. El agua la invade como una consigna que nadie entiende pero que todas sus galerías repiten con apuro propagándola como un incendio. Ninguna boca queda muda. La esponja es aerifica. De ahí lo fácil que es penetrarla por arriba y por abajo, hurgar hasta en sus últimos escondrijos y aligerarla de todos sus secretos. Basta volverse agua. ¿Y quién no se vuelve agua frente a una esponja? Miremos al hombre que tiene una esponja en la mano, cómo la manosea y la observa; está mimando, sin quererlo, los movimientos del agua. Y el agua no se halla nunca tan dueña de su expresión, de su voz, como dentro de una esponja. Su principal ocupación, que es caer, encuentra en la esponja, en ese escenario concentrado y tangible, una experiencia cabal de todos sus quehaceres y aptitudes, como en un laboratorio. Lo que hace la esponja con sus mil ramificaciones es frenar la caída del agua para que el agua se nombre a sí misma sin dificultad, limpia y humanamente. En la esponja el agua recobra fugazmente manos y pies, tronco, dedos y cartílagos, o sea un germen de autoconciencia, y vuelve a sí misma después de cumplir con una tarea concreta: escudriñar a fondo, sin errores ni olvidos, un cuerpo que permanecía seco. Plenitud no sólo del agua sino del amor.

Pocas cosas, pues, tan de cabo a rabo como la esponja. Es el anonimato en su forma más pura. No tiene carácter, es decir hábitos, manías, reincidencias, callosidades, endurecimientos. Su dibujo capilar es ecuánime, no hay ahí obstrucciones como tampoco vías rápidas, atajos o brechas; cada membrana y cartílago participan con la misma intensidad en la actividad en común. Es como si la materia, por una vez, hubiera renunciado a cualquier acumulación de fuerza en algún punto, a la menor superposición de residuos; como si se hubiera empeñado en fraccionar el menor asomo de ganglio, de veta o de nervio; como si a través de tortuosos cálculos, rodeos, idas, vueltas y repasos incesantes hubiera acabado con toda adiposidad e inercia y terquedad; con toda estupidez. Resultado: una materia ágil y despierta, recorrible y pronunciable. Y algo más: una materia sin poder, ignorante en el sentido más puro, no ajena a la emoción.

La mitad de la mitad de la mitad; he aquí la pequeña ley que rige a la esponja. Una ley que la esponja lleva a cabo con una obstinación y un rigor admirables, y que quiere decir, sin más, la partición al centésimo, al milésimo o a lo que haga falta para neutralizar cualquier intento de sedimentación, de tribalización, de patriarcado. Siendo que su pasión es la confabulación y el jolgorio, la lubricación y el bombeo, lo que necesita son bifurcaciones y desvíos, y desvíos de desvíos, y ramales de ramales de ramales; todo fraccionado, todo a la mitad de la mitad, todo en giro, todo femenino, todo ya.

De ahí su vocación de filtro, de destilante. El filtro, es bien sabido, es una caída frenada al milésimo, una herramienta de disuasión; disuade frenando y mareando. Es un interrogatorio. La culpa, que es siempre un botín, un fardo ilícito, queda al fin en evidencia y neutralizada en forma de grumo. Lo que permanece es la esencia, la pobreza inicial, pues un filtro no es otra cosa que un viaje a contrapelo en busca del comienzo perdido. Es pues un recordatorio, quizá una confesión. Y, paradójicamente, la esponja es la expresión de la desmemoria: no admite sumas ni acumulaciones. Es franciscana. Y otra cosa: tiene temperamento atlético; no puede permitir que nada se enfríe, que envejezca. Así, aunque no lo queramos, cada vez que exprimimos una esponja, en los cartílagos y tendones de nuestra mano se insinúa el secreto deseo, que nunca nos abandona, de rehabilitarnos a fondo, de ser otros, disponibles y ligeros como el primer día. Pues no cabe duda de que el primer día era sencillamente eso, una esponja.

 

 

 

Fabio Morábito

Read Full Post »

GRATIDÃO

GRATIDÃO

 

Do silêncio aprendemos tudo

A sua cunha nos dá aprumo

e destreza no uso

de tantas manivelas

 

As paisagens que visitei

entendi pelas frestas

e os passos com que marquei o chão

foram os dias escritos na pele

 

Eu grato sou pelo destino

mudo

de uma máscara em movimento

sua modelagem tem a alegria

própria

das possibilidades que se alternam

 

Eu agradeço o bonito que é

quando impávido o silêncio costura

a sua mortalha de imaculadas confissões

 

 

De O Eu-Cão Que Aprumo, 2009

I.Fornerón

Read Full Post »

DISCURSO AZUL 

No dia nacional dos olhos teus,
Imune que já sou anti-gravata,
Eu boto um chorte blu e alpercata
E saio por aí feito um judeu.

Pregando que te amo dou embate,
Usando o meu buquê feito um Sansão
Ao Césio infeliz que desacate
Querendo atomizar teu coração.

No dia nacional dos olhos teus,
Também conhecido por do anil,
Entupo todo cano de fuzil
Com dálias, cravinas e chananas.

A cada maloqueiro três bananas.
A cada feridento um cataplasma.
A cada amenorréica uma cenoura.
Cigarro de fulo a quem tem asma.

Dum frevo faço hino na Pracinha,
Os braços a fidalgos e plebeus,
Eu canto: Se essa rua fosse minha
No dia nacional dos olhos teus.

Edvaldo Bronzeado (1939 – 2012)

Read Full Post »

CANTIGA DE NINAR EQUINOS

Cavalo, cavalo,

sonoro casco

sedosa crina

feno

com rabanetes

só na sua estrebaria

 

 

Cavalo, cavalo,

olho igual

à estrela Aldebarã

aveia e mel

é verde pasto

azul corcel

pela manhã

 

 

I.M.Fornerón

Read Full Post »

Older Posts »